UNIDAD DIDÁCTICA 1. LA
ALTA EDAD MEDIA
Contenido
La Edad Media apareció en el año 476, con
el final del Imperio Romano de Occidente. El Imperio Romano había llegado a
extenderse por todas las tierras que rodeaban el mar Mediterráneo, pero a
partir del siglo III este poderoso imperio entró en una grave crisis económica,
social y política. La gente del Imperio, arruinada, para escaparse de los
impuestos, abandonaba las ciudades y se iba a vivir al campo. Al tener
dificultades para recaudar los impuestos, el Estado romano se quedaba sin
dinero para pagar a sus ejércitos y a sus funcionarios. Para evitar problemas
mayores, en el año 395 el emperador
Teodosio dividió el imperio Romano en dos mitades: El Imperio Romano de
Occidente, con capital en Roma; y el Imperio Romano de Oriente, con capital en
Constantinopla. Con esto Teodosio consiguió salvar el imperio de Oriente, que
era más fuerte; pero el Imperio de Occidente, más débil, terminó invadido por
los pueblos bárbaros o germanos.
Los bárbaros o germanos eran pueblos casi salvajes que
vivían al norte de los ríos Rin y Danubio. Eran buenos guerreros y trabajaban
muy bien el metal. Con el metal hacían sus armas y también piezas decorativas
de orfebrería (obras artísticas
realizadas con metales y piedras preciosos). El Imperio Romano de Occidente
había controlado estos pueblos durante siglos, pero como cada vez tenía más
problemas pagar a sus ejércitos, los pueblos bárbaros comenzaron a vencer con
facilidad a los romanos de Occidente. El general bárbaro Odoacro invadió Roma y descoronó al emperador Rómulo Augústulo en
el año 476, momento que marca el final del Imperio Romano.
Aunque habían destruido el Imperio
Romano, los bárbaros admiraban la cultura romana, por este motivo fueron
copiando su religión (el cristianismo), su lengua (el latín), su escritura, sus
costumbres, sus leyes, su forma de construir edificios… A pesar de todo este
interés, los pueblos bárbaros no fueron capaces de alcanzar el nivel cultural
que había conseguido el Imperio Romano en su época de esplendor.
Al desaparecer el Imperio Romano,
quedaron tres imperios alrededor del mar Mediterráneo. Dos de ellos eran
cristianos y uno islámico.
2.1. Imperio Bizantino
Este imperio es el mismo que el
Imperio Romano de Oriente, que cambió su nombre por Imperio Bizantino, por
tener su capital en Bizancio (Constantinopla). El Imperio Bizantino mantuvo
viva la cultura romana, pero, con el paso de los siglos, fue prefiriendo la
cultura griega, que también había
sido importante en la Edad Antigua. El imperio Bizantino tenía un ejército
fuerte y un gran número de funcionarios que se encargaban de recaudar impuestos
y de cumplir las órdenes del emperador. El emperador más importante fue Justiniano, quien intentó reconstruir
el antiguo imperio romano reconquistando los territorios que habían ocupado los
bárbaros. Pero estos esfuerzos no llegaron a cumplirse y los reinos bárbaros y
el imperio islámico fueron venciendo a los bizantinos y ocupando sus dominios.
El imperio Bizantino desapareció con el final de la Edad Media, en el año 1453, al ser conquistada la capital
por los turcos (musulmanes). Constantinopla pasó a llamarse Estambul, como hoy
se llama.
2.2. Imperio Carolingio
En Francia se había establecido el
pueblo bárbaro de los francos, que admiraban la cultura romana. Los francos
llegaron a acumular mucho poder, pero los reyes eran incapaces de controlar a
sus ejércitos y a sus altos funcionarios, cada vez más poderosos. Carlomagno, descendiente de una familia
de altos funcionarios (los mayordomos de
palacio), consiguió el trono del reino franco e inició su sueño, que era
reconstruir el Imperio Romano de Occidente. Para ello, Carlomagno empezó a reconquistar
territorios y se coronó emperador en el año 800. Los descendientes de Carlomagno no siguieron
estos objetivos, prefirieron repartirse el poder. Los nietos (hijos de Luis el
piadoso) dividieron el imperio en tres trozos y se lo repartieron por el Tratado de Verdún (843).
2.3. El islam
2.3.1. Orígenes del Islam
El tercer gran imperio que surgió en
la Edad Media fue el islámico. El Islam nació en el siglo VII en el desierto de
Arabia (en Asia) gracias al profeta
Mahoma. Cuando vivía Mahoma, Arabia estaba poblada por tribus primitivas de
comerciantes-guerreros. Estas tribus tenían religiones primitivas y adoraban a
las montañas, a los oasis, etc. La ciudad de La Meca era famosa por tener el
santuario de la Kaaba, donde se
guardaba la Piedra Negra, seguramente un meteorito que había caído del cielo.
Mahoma era un comerciante de la
Ciudad de la Meca. Tenía una gran cultura y había conocido el Cristianismo y el
Judaísmo. Mahoma se convirtió en profeta de una nueva religión: el Islam. Con
el Islam, Mahoma quería unir a todas las tribus de Arabia y crear un Imperio.
Los habitantes de la Meca no se creyeron las predicaciones de Mahoma, por lo
que éste tuvo que huir a una ciudad cercana: Medina. Esta huída se le llama la hégira y ocurrió en el año 622, el año 0 del calendario musulmán.
En Medina sí apoyaron a Mahoma y desde esta ciudad el profeta comenzó la
conquista de territorios para formar el Imperio Islámico.
2.3.2. La expansión del islam
Mahoma se murió en 632 sin decir
quién debía ser su sucesor o califa. Esto provocó muchas guerras entre los
musulmanes. En 632 cogió el poder la familia de los Omeyas y cambiaron la capital a Damasco, ciudad donde tenían muchos amigos y seguidores. En 750
cogió el poder los Abasídas y
cambiaron la capital a Bagdad. En el
siglo XIII se hicieron con el poder los turcos, que era un pueblo de Asia que
se había hecho musulmán.
El imperio islámico se extendió por
toda la península de Arabia, por Persia, el norte de África y la Península
Ibérica. Conquistaron territorios a los Bizantinos y a los Visigodos. Pero Carlos Martel, mayordomo de palacio de
los reyes francos, derrotó a los musulmanes en la batalla de Poitiers (732)
y éstos no pudieron conquistar Europa.
2.3.3. Características generales de la cultura y el imperio islámicos
El Imperio Islámico tenía un carácter
teocrático (religioso) ya que el
califa tenía el poder político y el religioso. En el Islam a los emperadores se
les llama Califas y eran los
representantes de Dios en la Tierra. A pesar del poder que tenía el califa,
éste debía obedecer el libro del Corán,
libro donde estaban escritas las revelaciones que hizo Dios (Alá) a Mahoma.
El imperio Islámico se convirtió en
el imperio más grande e importante de la Edad Media. Para controlarlo se
crearon altos funcionarios, como los emires,
que eran representantes del califa. Los musulmanes llevaron el desarrollo a
estos territorios: extendieron la agricultura de regadío así como la noria y el
molino. Trajeron productos e inventos de la India, como seda y especias, el
papel y la pólvora. También inventaron los números arábigos y desarrollaron la
medicina.
La gente del imperio se mantenía
obediente gracias a la religión que había predicado Mahoma. Esta religión
estaba recogida en el Corán, un libro donde se recogían las obligaciones y la
forma de comportarse los musulmanes. Así son la prohibición de no comer carne
de cerdo y beber vino; o el permiso de la poligamia. Las cinco principales
obligaciones de los musulmanes son:
·
Decir que sólo cree en Alá
·
Rezar cinco veces al día
·
Peregrinar a la Meca una vez en la
vida
·
Ayunar en el mes del ramadán
·
Practicar la limosna
3.1. El feudalismo y el feudo
En este punto vamos a estudiar cómo
se relacionaban las personas en Europa durante los siglos IX y X. Al morir
Carlomagno su imperio se dividió y los reyes volvieron a tener muy poco poder.
Además, en esta época otros pueblos bárbaros, como los vikingos y los magiares,
atacaban a los reinos que se habían formado en Europa.
Para defender estos territorios y
para evitar rebeliones, los reyes decidieron dividir sus reinos en feudos (señoríos) y entregárselos a
nobles (caballeros o “guerreros”). Los nobles adquirían todo el poder, pero a
cambio tenían que convertirse en vasallos
del rey: comprometerse a ayudarle en caso de necesitar dinero, ejércitos o
algún consejo. La entrega del feudo se realizaba mediante una ceremonia llamada
homenaje, donde el noble tenía que
arrodillarse y besar las manos al rey. Como los nobles podían hacer lo que
quisieran con sus feudos, también podían dividirlo y entregárselo a otros
nobles de menor importancia que se convertían en vasallos del noble.
Un feudo o señorío era un gran
territorio del cual se encargaba el señor feudal, que era vasallo de otro señor
o del rey. La construcción más importante del señorío era el castillo, donde vivía el señor feudal,
guardaba sus armas y almacenaba sus rentas. Cerca del castillo estaba la reserva que eran las tierras del señor.
Otra parte del feudo eran los mansos,
otras tierras del señor, pero que éste se las había concedido a los campesinos
a cambio de unas rentas (una parte de la cosecha, días de trabajo en la
reserva, etc). El señor feudal también tenía la propiedad de los manantiales,
bosques y edificios como molinos, hornos, herrerías, que dejaba a los campesinos
usarlos a cambio de rentas. Los caminos y puentes del feudo también eran del
señor, por lo que cuando pasaba un viajero por ellos también estaba obligado a
pagar unas rentas.
3.2. Los grupos sociales en el feudalismo
Durante la Edad Media la sociedad
quedó dividida en tres grandes grupos o estamentos.
Se formaba parte de él según el estamento donde nacieses. Los nobles y clérigos
tenían numerosas ventajas. Los clérigos procedían de uno de los otros dos
estamentos, pero para formar parte de él había que realizar estudios.
3.2.1. Nobles (Nobleza)
Eran los caballeros y sus familias.
Se encargan de proteger la vida de las personas. No todos los nobles tenían
feudos. Pero sí solían contar con una mesnada,
un grupo militar formado por pajes, escuderos y otros nobles avasallados. Para
que un noble dejase de ser un guerrero y le nombrasen caballero debía obedecer
las leyes de la caballería. Los
caballeros contaban con caballo y distintas armas que tenían que cuidar
obligatoriamente para ayudar al rey en caso de llamarles a la guerra. En el
escudo se pintaban las armas del apellido o linaje. La lealtad de la familia hacia el rey hacía unos linajes
más valorados que otros.
3.2.2. Clérigos (clero)
Eran los monjes y los sacerdotes. Se
encargaban de proteger el alma de las personas. La cabeza de la iglesia era el
papa. Su mayor poder era el religioso y su mayor amenaza la excomunión. La excomunión consistía en la expulsión
del cristianismo y la podía realizar el papa a aquellos nobles o reyes que no
se comportasen como caballeros o cristianos. La excomunión anulaba los
vasallajes y los juramentos hechos por otros nobles. Existían dos tipos de
clero:
-
Secular: formada por obispos y sacerdotes.
Tenían catedrales y parroquias.
-
Regular: formadas por abades, frailes y monjas.
Vivían en monasterios. Existían
distintas órdenes religiosas. Cada orden se organizaba por una regla (conjunto de normas) y tenía un hábito (traje) identificativo. En los
monasterios, según la regla se encargaban en copiar textos antiguos, cuidar
enfermos, trabajar en la huerta, y en rezar. Los monjes benedictinos tenían por
lema “ora et labora” (reza y trabaja).
3.2.3. Los Campesinos
Se encargaban de trabajar para
alimentar a la población. La mayor parte de la población de la Edad Media era
campesina. Todos vivían en feudos, pero los que tenían más libertades eran los
que vivían en los territorios del rey. Existían dos tipos de campesinos:
-
Siervos: tenían muy pocas libertades. Estaban
obligados a cultivar la tierra que le había entregado el señor feudal. Tampoco
se podían casar sin permiso del señor.
-
Alodiales: tenían más libertades, ya que podían
abandonar la tierra que le había entregado el señor feudal e irse del feudo
cuando quisieran.
Los campesinos vivían de forma
miserable y dura en una casa con una sola habitación donde todos dormían y
comían. Los animales también solían estar con las personas. El trabajo del
campesino servía para alimentarse y apenas podían ahorrar, ya que una parte de
su cosecha se entregaba al señor feudal en forma de rentas y a la iglesia en forma
de diezmo. Cuando llegaba una epidemia o una sequía muchos campesinos morían de
hambre o de enfermedad.
4.1. Al-Andalus
4.1.1. Evolución política de Al-Andalus
Al-Andalus es el nombre que tuvieron los
territorios que hoy ocupan España y Portugal cuando fueron habitados por los
musulmanes. Antes de llegar los musulmanes en la Península Ibérica vivía el
pueblo bárbaro de los visigodos. Los reyes visigodos mantenían muchas guerras
con los nobles. Los musulmanes, que en el siglo VII habían conquistado la zona
de Marruecos, aprovecharon las guerras entre los visigodos para conquistar la
Península Ibérica. Los ejércitos de Tarik pasaron el estrecho de Gibraltar.
El rey visigodo don Rodrigo intentó
detener a los musulmanes en la batalla
de Guadalete (711), pero perdió. Los musulmanes ocuparon la península en
poco tiempo, ya que la mayoría de la población era hispana y les daba igual que
les gobernase un visigodo o un musulmán.
Los musulmanes pusieron la capital de
Al-Andalus en Córdoba, que se
convirtió en una gran ciudad, la más grande de Europa, debido a que en Europa
ahora existía el feudalismo. En Córdoba vivía un Emir, que era un representante
del Califa, pero que solo tenía el poder político. Cuando se produjo la
revolución contra los califas omeyas (que cambió la capital de Damasco a
Bagdad), un Omeya llamado Abderramán I
huyó de Damasco para que no lo mataran y se fue a Córdoba. En Córdoba se hizo
emir y se declaró independiente del
poder político de los califas (en 756).
En el año 929 un descendiente, Abderramán III, se nombró califa, haciéndose así independiente
también del poder religioso del califa de Bagdad. Durante el Califato de
Córdoba, fue el periodo de mayor esplendor de Al-Andalus.
En 1031 se terminó el califato
de Córdoba porque muchas ciudades se proclamaron independientes y formaron
pequeños reinos llamados Taifas. Las Taifas
eran reinos muy débiles por lo que eran atacados por los reinos cristianos del
norte e iban perdiendo territorios. La conquista de Toledo por los cristianos
en 1085 hizo que los reyes de taifas pidieran ayuda a unos ejércitos musulmanes
procedentes de marruecos. Fueron los Almorávides
y Almohades, que hicieron una gran
resistencia a los reinos cristianos. A pesar de todo, los reinos cristianos
pudieron crear un gran ejército y consiguieron una gran victoria en la Batalla
de las Navas de Tolosa (1212), que
hizo que el dominio musulmán se derrumbara.
Después de la batalla de las Navas de
Tolosa solo quedó un reino musulmán, el de Granada,
gobernado por la dinastía de los Nazaríes. Los Nazaríes, para evitar guerras,
se hicieron vasallos del rey de Castilla y gracias a esto el reino se mantuvo
vivo hasta finales del siglo XV. En el año 1492 los Reyes Católicos conquistaron
Granada, lo que significó el fin de Al-Andalus.
4.1.2. La sociedad Andalusí
Los musulmanes cuando conquistaron la
Península Ibérica prometieron a los hispanorromanos y a los visigodos que se
rindiesen que les mantendrían sus costumbres. Gracias a esto los musulmanes
conquistaron toda la península muy rápidamente y la sociedad andalusí estaba
formada por grupos muy diferentes. Teníamos:
-
Los musulmanes
·
Los
árabes: Eran procedentes de Arabia.
Tenían el gobierno y las mejores tierras.
·
Los
bereberes: eran tribus nómadas
procedentes del norte de Marruecos. Acababan de hacerse musulmanes y cogieron
las peores tierras.
·
Los
muladíes: eran los hispanorromanos y
visigodos que decidieron convertirse al islam, para tener algunas ventajas. Se
mantuvieron en las zonas donde antes habían vivido.
-
Los
no musulmanes
·
Mozárabes: eran los hispanorromanos y visigodos
que decidieron seguir siendo cristianos.
·
Sefardíes: eran los judíos. Vivian en las
ciudades y se dedicaban a los negocios.
4.1.3. La ciudad y el arte andalusí
La ciudad andalusí se parecía mucho a
la ciudad cristiana, pero existían algunas diferencias:
-
Las
calles de la ciudad musulmana eran estrechas
y laberínticas.
-
En
el centro de la ciudad encontramos la Mezquita
Aljama y el Zoco (mercado)
-
También
encontramos un palacio donde viven los funcionarios de la ciudad, es el Alcázar.
-
Otros
edificios son los baños y las alhóndigas (almacenes)
En al-Andalus el arte que más
predominó fue la arquitectura. La escultura y la pintura servían solo para
decorar. Las características de la arquitectura son:
-
Uso
del arco polilobulado y el de
herradura
-
Uso
de materiales pobres (ladrillo,
barro, yeso)
-
Las
cubiertas son por lo general planas, hechas con artesonado de madera
-
Se
usa con gran riqueza la decoración
en todas las paredes, con motivos geométricos, vegetales y caligráficos,
mediante yeso y azulejos.
-
Gusto
por el agua: aparición de fuentes,
piscinas, cascadas, etc.
4.2. El nacimiento de
los reinos hispánicos
Los musulmanes no conquistaron toda
la península Ibérica. Las zonas situadas alrededor de las cordilleras
Cantábricas y los Pirineos quedaron fuera del control de los musulmanes. Los
visigodos y los hispanorromanos que no quisieron estar en al-Andalus fueron a
esconderse allí. En estas zonas aparecieron unos reinos cristianos.
4.2.1. Reino de Asturias-León
El reino de Asturias, con el rey Don
Pelayo, consiguió la primera victoria contra los musulmanes en la Batalla de Covadonga (722). Después,
con Alfonso III el reino fue conquistando territorios hasta llegar al rio Duero.
Las conquistas las hizo con facilidad porque en esa zona vivían unos pocos
bereberes que estaban descontentos de las tierras que les habían dado. Al
conquistar la zona del norte del Duero la capital se trasladó a León, y comenzó
a llamarse el reino como Reino de León.
4.2.2. Reino de Castilla
La zona más peligrosa del reino de
Asturias-León era al oeste, ya que estaba cerca del río Ebro, donde vivían muchos ricos muladíes
y árabes. Por eso esa zona la dividieron los reyes de León en feudos, se llenó
de Castillos y se llamó Castilla. Los señores de Castilla, al ver la poca ayuda
de los reyes en defender sus feudos, se hicieron vasallos del señor más rico de
Castilla, Fernán González, que se
nombró rey de Castilla, aunque siguió siendo vasallo del rey de León.
4.2.3. Reino de Navarra
Era un reino que estaba cerca de la
zona del Ebro, por lo que se hizo también muy fuerte para defenderse de los
musulmanes. La época de mayor esplendor se produjo con Sancho III el Mayor, que quería unir todos los reinos cristianos de
la península. Pero solo consiguió unir el de Castilla y el condado de Aragón. A
la muerte de Sancho III en 1035 su territorio se lo repartieron sus hijos.
4.2.4. Reino de Aragón
Era un condado (feudo) del imperio de
Carlomagno. Después pasó a manos de Sancho III el Mayor, de Navarra. A la
muerte de Sancho, se nombró rey de Aragón su hijo Ramiro I.
4.2.5. Condados catalanes
Eran feudos del imperio de
Carlomagno. Los condes catalanes, al ver la poca ayuda que recibían contra los
musulmanes por parte de los descendientes de Carlomagno, decidieron hacerse
vasallos del señor más rico de los condados catalanes, Wifredo el Velloso, el conde de Barcelona. Gracias a esto Wifredo y
los condados catalanes se hicieron independientes del poder de los francos.
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