UNIDAD DIDÁCTICA 2: LA PLENA Y BAJA EDAD MEDIA
Contenido
1.1. Los cambios en la agricultura
Durante los siglos XII y XIII Europa comenzó a salir de la
crisis con la que había comenzado la Edad Media. El clima mejoró y la población
creció. Gracias a este crecimiento de la población se roturaron nuevas tierras (es decir, se dedicaron al cultivo tierras
que antes habían sido monte). También se introdujeron mejoras técnicas en la agricultura que permitían aumentar la
productividad del trabajo:
-
Se
desarrolló la rotación trienal: se
divide una parcela de tierra en tres hojas, en una se cultiva cereal, en otra
legumbres y la tercera se deja en barbecho (descansando). Durante cada año, el
uso de la porción de tierra cambia.
-
Se
usó la collera y el yugo frontal para mejorar la fuerza de los animales de tiro.
-
Se
usó el estiércol como abono para las
tierras
-
Se
desarrolló el molino de agua
Estos cambios permitieron aumentar el número de alimentos,
que la población estuviera mejor alimentada y que hubieran excedentes agrícolas.
1.2. El resurgir de las ciudades
Gracias a los excedentes agrícolas, muchos campesinos
pudieron abandonar el campo e irse a vivir a las ciudades a trabajar en
actividades artesanales y comerciales. Por ello, las ciudades fueron los
lugares que acogían a aquellas personas que no encontraban trabajo en el campo
y que buscaban nuevos oficios.
Algunas ciudades surgieron dentro de los feudos, otras surgieron
en las tierras que el rey controlaba directamente. Gracias a que las ciudades
eran ricas y bien pobladas, pudieron exigir a los reyes y a los señores
feudales que les entregaran fueros, que
eran unos documentos donde se recogían una serie de libertades. Con estas
cartas de privilegio las ciudades podían crecer más y los señores podían
aumentar sus rentas gracias al aumento de habitantes.
Los fueros más comunes concedían a las ciudades poder tener
un ayuntamiento, que era una reunión
o asamblea de los burgueses más importantes para luchar por sus derechos y
administrar dinero público. Otras cartas se hacían para concederle una feria o un alfoz (un territorio municipal).
Las ferias eran
mercados excepcionales donde los mercaderes pagaban menos impuestos y recibían
una protección especial contra los bandidos. Con esto, las ferias llegaban a
atraer a mercaderes procedentes de lugares muy lejanos y en ella se solían
vender productos poco comunes. Las ferias se celebraban en la puerta de la
muralla y con el paso del tiempo generaron plazas en torno a ellas. Se solían
celebrar anualmente, coincidiendo con la festividad de un santo o virgen
protector de la ciudad. Las ferias más importantes eran las de Champaña, en Francia. Gracias a las
ferias se facilitaba la circulación del dinero,
que sustituyó al trueque, muy común en la Alta Edad Media.
1.3. Vida y sociedad en la ciudad medieval
La ciudad medieval se caracterizaba por sus murallas, que servían para defender la
ciudad y cobrar impuestos en las puertas de acceso. La ciudad se dividía en
barrios, los más ricos se llamaban collaciones
y se agrupaban por parroquias. Los barrios más pobres eran los arrabales, que se situaban cerca de las
murallas o fuera de ellas. En los arrabales vivían las minorías religiosas
(judíos o musulmanes), que tenían sus sinagogas y mezquitas. La zona de la
ciudad donde estaban los comercios se le llamaba el burgo. Los barrios
judíos se llamaban juderías y los
musulmanes morerías. Las ciudades
medievales eran muy insanas ya que la gente tiraba sus desperdicios a la calle,
por lo que las enfermedades, como la peste, se contagiaban muy deprisa.
A los que vivían en las ciudades se les llamaba burgueses, para diferenciarlos de los
campesinos, que eran los que vivían en el campo. Las actividades profesionales
más comunes en las ciudades eran la de artesanos y comerciantes. Los artesanos
(llamados en la Edad Media menestrales) también tenían sus propias zonas de la
ciudad y solían trabajar en la calle, con la puerta del taller abierta. Por esto
las calles y plazas tomaban el nombre de los oficios: calle cardadores,
tintoreros, herradores, etc.
Los artesanos vivían agrupados en gremios, que eran asociaciones de artesanos de un mismo oficio para
evitar que competieran entre sí. Los gremios ajustaban el horario de trabajo,
los precios de los productos, el número de talleres que debía haber en una
ciudad; también ayudaban a los artesanos en caso de accidente o enfermedad. En
un taller los trabajadores se dividían en tres categorías de artesanos:
-
El
maestro: era el dueño del taller y
quien dirigía el negocio. Todas las decisiones del gremio las tomaban los
maestros reunidos en asamblea.
-
El
oficial: era un trabajador a las
órdenes de un maestro. Recibía un salario por su trabajo. Para que un oficial
se convirtiese en Maestro y formar su propio taller debía contar con el permiso
de todos los maestros del gremio. En caso de tener el permiso, debía aprobar un
examen y realizar una obra maestra.
-
El
aprendiz: era un joven que quería
aprender el oficio para ser algún día oficial. El maestro le daba casa y comida
a cambio. No cobraba nada.
1.4. El Desarrollo del comercio Marítimo
El comercio marítimo se desarrolló más que el terrestre, ya
que el terrestre era más lento, permitía menos carga y podía ser atacado por
bandidos. Los mercaderes terrestres eran simples buhoneros que tenían que
transportar sus mercancías en carromatos y viajar en grupo para defenderse. El
comercio marítimo tenía el peligro de la piratería, pero en estos siglos era
muy escasa porque el poder de los musulmanes era muy débil y tenían relaciones
de paz con los cristianos.
Este comercio creó dos grandes rutas comerciales
-
La
del Mediterráneo: traían de la India
productos como perfumes, sedas, especias, porcelanas. Los principales puertos eran
Venecia y Barcelona.
-
La
del Atlántico y del mar Báltico: se intercambiaban lanas
castellanas, vinos franceses, ámbar del báltico. Había numerosos puertos, como
Santander, Lübeck, Brujas. Los comerciantes estaban agrupados en una
asociación, la Hansa.
Este comercio creó dos importantes centros comerciales que
crearon importantes ciudades en torno a ellos, con ricos burgueses muy
influyentes. Un centro se encontraba en el norte
de Italia (ciudades de Milán, Florencia y Venecia) y otro en Flandes (ciudades de Brujas, Amberes y
Gante).
Este comercio trajo grandes ventajas, pero también algunos
inconvenientes. Así, al aumentar los transportes se extendió rápidamente la
epidemia de peste negra, que llegó a Venecia por los barcos que venían de la
zona de Asia. La peste hizo que la población descendiera en el siglo XIV, pero
poco tiempo después volvió a recuperarse.
1.5. El aumento del poder de las monarquías
A partir del siglo XII los reyes fueron poco a poco
aumentando su poder y quitándoselo a señores feudales. Gracias a que se
desarrollaba la agricultura, el comercio y aumentaba la población, los reyes
podían recaudar más impuestos. Gracias a la circulación del dinero, era cada
vez más normal que los reyes recibieran sus impuestos mediante dinero y no en
especie.
Con el dinero de los impuestos los reyes pudieron destinarlo
a pagar a funcionarios y a mercenarios
(miembros del ejército que luchaba a cambio de un sueldo). Por esto, los reyes
fueron cada vez pidiendo menos ayuda militar a los señores feudales y, al ver
que no les eran de utilidad, intentaron quitarles los feudos. Los burgueses de
las ciudades, que deseaban aumentar su libertad, ayudaron a los reyes en su
lucha contra los señores feudales. A cambio, el rey daba cartas de fuero a las
ciudades con las que las hacía libres de los señores feudales.
Sin embargo, el poder del rey era muy débil en este periodo,
por lo que para las decisiones importantes el rey tenía que convocar a Cortes. Las cortes eran unas reuniones
a las que asistían los principales señores feudales, los miembros más
importantes del clero secular, y unos representantes de las ciudades. En las
Cortes los asistentes votaban y aprobaban algunas de las decisiones del rey,
especialmente aquellas que resultaban extraordinarias, como querer poner un
impuesto nuevo. En algunos reinos las cortes tuvieron tanto poder que llegaron
a dejar al rey casi sin capacidad para gobernar con libertad.
1.6. La Crisis del siglo XIV
Durante el siglo XIV se produjo una importante crisis que
afectó a la economía, a la política y a la sociedad. Las causas de esta crisis
son:
-
Clima desfavorable, debido al frío constante y a
lluvias abundantes, lo que llevó a pudrir los alimentos, a no poder ir cultivar
el campo.
-
Las
frecuentes guerras entre los reyes y
los señores feudales. Destaca la Guerra Civil Castellana (1366-1369) que
enfrentó al rey Pedro I “El Cruel” contra su hermanastro Enrique de Trastámara
(que apoyaba a los señores feudales).
-
La
rápida expansión de la Peste Negra
gracias al desarrollo del comercio marítimo de la etapa anterior. La Peste
Negra se originó en 1348 en las costas del Mar Negro y se extendió rápidamente
por las rutas comerciales.
Esta crisis provocó que disminuyese la población, debido a
muertes por hambre, guerra, o enfermedad, lo que llevó a dos situaciones
distintas:
-
En el campo muchas tierras quedaron abandonadas.
Los señores feudales empezaron a recaudar menos impuestos, por lo que
endurecieron las condiciones en sus feudos. Debido a esto, los campesinos de
los feudos se rebelaron y organizaron importantes revueltas.
-
En las ciudades, donde la gente vivía amontonada, la
mortalidad por la peste fue mayor. Debido a la peste y la crisis, aumentó la
miseria; por lo que se extendieron las revueltas, que fueron contra las
minorías religiosas, como los judíos. En 1391 se produjeron en España unos importantes
pogromos
(revueltas contra judíos), donde se saquearon los barrios sefardíes, pues
pensaban que la Peste Negra era un castigo de Dios.
2.1. La conquista de los reinos cristianos
Los reinos cristianos fueron conquistando los territorios
ocupados por los musulmanes. Lo realizaron en distintas etapas. Conforme iban
conquistando las tierras ocupadas, los reyes y los señores se encargaban de la
repoblación (poblarlas de gente y recibir rentas a cambio).
2.1.1. Conquista del río Duero (722- 1085)
La conquista del norte del Duero fue fácil, porque en esta
zona vivían muy pocos musulmanes, y los que había eran bereberes, que estaban
muy descontentos con el califa de Córdoba. A esta zona llegaban muchos
pobladores andalusíes que terminaron descontentos con el califa, como los
campesinos mozárabes.
Cuando aparecieron los reinos de Taifas, en 1031 los reyes
cristianos se animaron a realizar conquistas al sur del Duero, donde había
algunas ciudades importantes, como Segovia y Toledo. También se avanzó un poco
en el Valle del Ebro, donde había más musulmanes, y se conquistó Zaragoza. La conquista de Toledo en 1085 por Alfonso
VI de Castilla se celebró por todo lo alto, porque se había recuperado la
antigua capital de los Visigodos.
2.1.2. Conquista de La Mancha y del Sur del Ebro
(1085-1212)
En La Mancha y en el sur del Ebro eran unas zonas desérticas
y pobladas por unos cuantos bereberes. Por eso, cuando se conquistó Toledo, el
rey Taifa de Sevilla vio muy cerca el peligro y pidió ayuda a los Almorávides,
que eran grupos muy disciplinados, mitad guerreros mitad monjes musulmanes.
Nada más llegar, los almorávides
vencieron a los cristianos en la batalla de Zalaca (1086). Los reinos cristianos tuvieron que parar sus
conquistas y pidieron ayuda a las Órdenes Militares. Las Órdenes Militares eran también grupos disciplinados, mitad
guerreros y mitad monjes cristianos. Los reyes prometieron a estas órdenes que
les darían por feudo las tierras que conquistasen en La Mancha.
La Orden de Calatrava hizo grandes conquistas en la zona de
Ciudad Real. Pero los Almohades consiguieron una gran victoria en la Batalla de Alarcos (1085). Para
recuperar el territorio, los reyes cristianos y las Órdenes militares agruparon
un gran ejército que luchó contra los Almohades en las Navas de Tolosa (1212),
que fue la gran victoria Cristiana.
2.1.3. Conquista del Valle del Guadalquivir y el
Levante (1212-1288)
Con la victoria de las Navas
de Tolosa (1212) el poder musulmán se derrumbó. Los reyes cristianos
hicieron grandes conquistas. Jaime I “el
Conquistador”, rey de Aragón conquistó Valencia y las Baleares. Fernando III “el Santo”, rey de
Castilla, conquistó Sevilla, y Alfonso X
“el Sabio”, rey de Castilla, conquistó Murcia. El reino taifa de Granada no
se conquistó porque se hizo vasallo del rey de Castilla y colaboró en las
conquistas. Algunas de las tierras que conquistaron los reyes cristianos se
dieron en feudo como premio a los que habían participado en las batallas;
otras, al ser ciudades importantes, las dejaban libres y en ellas vivían los
musulmanes y judíos que querían seguir viviendo en el mismo lugar.
2.1.4. La Repoblación
La repoblación era la ocupación y la estructuración de la
propiedad de las tierras conquistadas por los cristianos para que dejaran de
pagar rentas y tributos a los musulmanes y comenzaran a tributar a los
cristianos. En cada etapa de la reconquista predominó un tipo distinto de
repoblación:
- Repoblación por presura
(zona norte del Duero, SS. VIII-XI). Era una forma de repoblación de la Alta
Edad Media que consistía en que aquella persona que cultivaba una tierra
deshabitada se convertía en su dueño. Igualmente, si la cogían libremente los
nobles y los monasterios para fundar feudos, los reyes se lo permitían. Este
tipo de repoblación se debía a que en este periodo los reinos cristianos eran
muy pequeños y tenían muy poco poder, y las tierras ocupadas del norte del
Duero eran zonas casi desérticas de gente.
- Repoblación concejil
o de ciudades (zona sur del Duero, norte del Tajo y valle del Ebro, SS.
XI-XII). Consistía en repartir el territorio entre las ciudades que existían en
aquellos lugares. Para ello se creaban alfoces
en torno a ellas, y después se entregaban fueros para que la gente fuera a poblar estas ciudades y sus aldeas
dependientes. Esta repoblación se debía al desarrollo que experimentaban las
ciudades en el siglo XII y a la aparición de numerosas ciudades y villas al sur
del Duero y en el valle del Ebro (Zaragoza, Teruel, Ávila, Toledo, Segovia,
Medinaceli, Soria, Atienza, Sigüenza, Brihuega…).
- Repoblación de
Órdenes Militares (zona del valle del Guadiana, La Mancha, SS. XII-XIII):
Consistió en la entrega de extensísimos territorios como “feudos” a las Órdenes
Militares. Al ser tan extensos, estas órdenes repartieron estos territorios en
unos “feudos” más pequeños: las encomiendas,
cuyos señores, los comendadores, juraban fidelidad al maestre de la orden
militar. Al principio se entregaron territorios a los caballeros templarios,
pero después se los quitaron y fueron entregados a las órdenes militares hispánicas: Calatrava, Santiago y Alcántara. Este
tipo de repoblación se debía a que la zona de la Mancha estaba despoblada y los
reyes buscaron la ayuda de las Ordenes Militares para defender estos
“desiertos” de los almorávides y los almohades.
- Repoblación por
Repartimientos (Andalucía, Valencia y Murcia, SS. XIII-XV): Las zonas que
no estaban ocupadas por grandes ciudades, los reyes entregaban territorios a
los participantes en las batallas como forma de pago por la colaboración en las
conquistas realizadas. Esto se debía a que este territorio se conquistó de
manera rápida y con un sistema de guerra más moderna, usando mercenarios, que
luchaban a cambio de un premio o de una paga. Los beneficiarios de los
repartimientos fueron de todo tipo: nobles, obispos, órdenes militares, etc.
2.1.5. La Crisis del siglo XIV y el ascenso de la
dinastía Trastámara
Durante el siglo XIV y buena parte del siglo XV se
paralizaron los deseos de conquistar el reino musulmán que quedaba en la
Península Ibérica: Granada. Esto se debió a que se produjo la crisis del siglo
XIV y a que, por culpa de ésta, aparecieron numerosas guerras y revueltas
dentro de los reinos. Las guerras eran entre los señores y los reyes, y las
revueltas entre los campesinos contra los señores.
Entre 1366 y 1369 se produjo una importante guerra en
Castilla: La Guerra Civil Castellana.
El rey Pedro I quiso acabar con el poder de los nobles y de los señores
ayudándose de los burgueses de las ciudades. Los nobles, enfurecidos,
proclamaron rey a Enrique II de Trastámara, que era hermanastro de Pedro I. La
guerra terminó durante la Batalla de
Montiel, donde los dos hermanos lucharon cuerpo a cuerpo y Enrique le mató.
Con ello se inició la dinastía Trastámara
en Castilla. Enrique II se le conoce como “el de las Mercedes” por todas las
riquezas y privilegios que concedió a la nobleza.
En la Corona de Aragón, en 1410 murió el rey Martín I “El
humano”, sin dejar descendencia. Entonces, los representantes de cada reino se
reunieron en la ciudad de Caspe (Zaragoza). Allí se firmó el Compromiso de Caspe (1412) donde se
acordó que los nuevos reyes fueran los de la dinastía reinante de Castilla, los
Trastámara. El primer rey de esta dinastía fue Fernando I “de Antequera”.
De este modo, durante el siglo XV en Castilla y Aragón reinó
la misma dinastía, los Trastámara. Ambas coronas terminarían por unirse a
finalizar el siglo, con el matrimonio de dos primos: Isabel I de Castilla y
Fernando II de Aragón (“los Reyes Católicos”).
2.2. Las Coronas de Aragón y Castilla. Economía y Gobierno
Los dos reinos cristianos más poderosos de la Península
Ibérica fueron las Coronas de Castilla y la de Aragón.
2.2.1. Corona de Castilla
Este reino surgió de la unión de Castilla y León. Dominó casi
toda la Península Ibérica, pero de ella se separó Portugal, que había sido un
condado del Reino de León. El conde Alfonso
Enriquez rompió su vasallaje con el rey de León y decidió nombrarse rey de
Portugal.
-
Gobierno: El rey de Castilla tenía un gran
poder. Las Cortes solo tenían poder para decidir si aprobaba o negaba un nuevo
impuesto.
-
Economía: La actividad económica más
importante en Castilla fue la de la lana. Debido a la crisis del siglo XIV
muchos campos de cultivo quedaron abandonados, por lo que fueron destinados a
la ganadería. Los reyes ayudaron a los pastores de ovejas de raza merina, que
daban una lana de gran calidad. Los reyes crearon el Honrado Concejo de La Mesta, que era una agrupación de ganaderos
que tenían muchos privilegios, como no tener que pagar impuestos cuando pasasen
con sus ovejas por las distintas tierras del reino. La lana llegaba así más
barata a los artesanos de ciudades como Cuenca o Segovia y la ropa vendía a buen
precio en las ferias de ciudades como Medina del Campo. Los perjudicados eran
los señores feudales, que tenían que dejar pasar las ovejas por sus tierras y
dejar unas tierras sin cultivar sin cobrar nada por ello.
2.2.2. Corona de Aragón
Este reino surgió de la unión de Aragón y el Condado de
Barcelona, que, como sabemos, tenía bajo vasallaje a todos los condes de
Cataluña. Esta corona dominó la costa mediterránea de la Península y se
expandió por el mar Mediterráneo conquistando Cerdeña, Sicilia y Nápoles.
-
Gobierno: El rey de la Corona de Aragón no
tenía tanto poder como el de Castilla. En Cataluña cada condado tenía sus
propias leyes y el rey de Aragón tenía que respetarlas.
-
Economía: La actividad económica de la Corona
de Aragón fue el comercio por el Mar Mediterráneo. Para mejorar el comercio los
reyes aragoneses favorecieron la creación de Consulados del Mar, que eran una agrupación de comerciantes que
tenían muchos privilegios. El principal era que contaban con unos jueces
propios, los cónsules del mar, que juzgaban los problemas que ocurría en el mar
o en las lejanas ciudades donde comerciaban.
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