viernes, 25 de diciembre de 2015

LA BAJA EDAD MEDIA

UNIDAD DIDÁCTICA 2: LA PLENA Y BAJA EDAD MEDIA
Contenido

1.1. Los cambios en la agricultura

Durante los siglos XII y XIII Europa comenzó a salir de la crisis con la que había comenzado la Edad Media. El clima mejoró y la población creció. Gracias a este crecimiento de la población se roturaron nuevas tierras (es decir, se dedicaron al cultivo tierras que antes habían sido monte). También se introdujeron mejoras técnicas en la agricultura que permitían aumentar la productividad del trabajo:
-          Se desarrolló la rotación trienal: se divide una parcela de tierra en tres hojas, en una se cultiva cereal, en otra legumbres y la tercera se deja en barbecho (descansando). Durante cada año, el uso de la porción de tierra cambia.
-          Se usó la collera y el yugo frontal para mejorar la fuerza de los animales de tiro.
-          Se usó el estiércol como abono para las tierras
-          Se desarrolló el molino de agua
Estos cambios permitieron aumentar el número de alimentos, que la población estuviera mejor alimentada y que hubieran excedentes agrícolas.

1.2. El resurgir de las ciudades

Gracias a los excedentes agrícolas, muchos campesinos pudieron abandonar el campo e irse a vivir a las ciudades a trabajar en actividades artesanales y comerciales. Por ello, las ciudades fueron los lugares que acogían a aquellas personas que no encontraban trabajo en el campo y que buscaban nuevos oficios.
Algunas ciudades surgieron dentro de los feudos, otras surgieron en las tierras que el rey controlaba directamente. Gracias a que las ciudades eran ricas y bien pobladas, pudieron exigir a los reyes y a los señores feudales que les entregaran fueros, que eran unos documentos donde se recogían una serie de libertades. Con estas cartas de privilegio las ciudades podían crecer más y los señores podían aumentar sus rentas gracias al aumento de habitantes.
Los fueros más comunes concedían a las ciudades poder tener un ayuntamiento, que era una reunión o asamblea de los burgueses más importantes para luchar por sus derechos y administrar dinero público. Otras cartas se hacían para concederle una feria o un alfoz (un territorio municipal).
Las ferias eran mercados excepcionales donde los mercaderes pagaban menos impuestos y recibían una protección especial contra los bandidos. Con esto, las ferias llegaban a atraer a mercaderes procedentes de lugares muy lejanos y en ella se solían vender productos poco comunes. Las ferias se celebraban en la puerta de la muralla y con el paso del tiempo generaron plazas en torno a ellas. Se solían celebrar anualmente, coincidiendo con la festividad de un santo o virgen protector de la ciudad. Las ferias más importantes eran las de Champaña, en Francia. Gracias a las ferias se facilitaba la circulación del dinero, que sustituyó al trueque, muy común en la Alta Edad Media.

1.3. Vida y sociedad en la ciudad medieval

La ciudad medieval se caracterizaba por sus murallas, que servían para defender la ciudad y cobrar impuestos en las puertas de acceso. La ciudad se dividía en barrios, los más ricos se llamaban collaciones y se agrupaban por parroquias. Los barrios más pobres eran los arrabales, que se situaban cerca de las murallas o fuera de ellas. En los arrabales vivían las minorías religiosas (judíos o musulmanes), que tenían sus sinagogas y mezquitas. La zona de la ciudad donde estaban los comercios se le llamaba el burgo. Los barrios judíos se llamaban juderías y los musulmanes morerías. Las ciudades medievales eran muy insanas ya que la gente tiraba sus desperdicios a la calle, por lo que las enfermedades, como la peste, se contagiaban muy deprisa.
A los que vivían en las ciudades se les llamaba burgueses, para diferenciarlos de los campesinos, que eran los que vivían en el campo. Las actividades profesionales más comunes en las ciudades eran la de artesanos y comerciantes. Los artesanos (llamados en la Edad Media menestrales) también tenían sus propias zonas de la ciudad y solían trabajar en la calle, con la puerta del taller abierta. Por esto las calles y plazas tomaban el nombre de los oficios: calle cardadores, tintoreros, herradores, etc.
Los artesanos vivían agrupados en gremios, que eran asociaciones de artesanos de un mismo oficio para evitar que competieran entre sí. Los gremios ajustaban el horario de trabajo, los precios de los productos, el número de talleres que debía haber en una ciudad; también ayudaban a los artesanos en caso de accidente o enfermedad. En un taller los trabajadores se dividían en tres categorías de artesanos:
-          El maestro: era el dueño del taller y quien dirigía el negocio. Todas las decisiones del gremio las tomaban los maestros reunidos en asamblea.
-          El oficial: era un trabajador a las órdenes de un maestro. Recibía un salario por su trabajo. Para que un oficial se convirtiese en Maestro y formar su propio taller debía contar con el permiso de todos los maestros del gremio. En caso de tener el permiso, debía aprobar un examen y realizar una obra maestra.
-          El aprendiz: era un joven que quería aprender el oficio para ser algún día oficial. El maestro le daba casa y comida a cambio. No cobraba nada.

1.4. El Desarrollo del comercio Marítimo

El comercio marítimo se desarrolló más que el terrestre, ya que el terrestre era más lento, permitía menos carga y podía ser atacado por bandidos. Los mercaderes terrestres eran simples buhoneros que tenían que transportar sus mercancías en carromatos y viajar en grupo para defenderse. El comercio marítimo tenía el peligro de la piratería, pero en estos siglos era muy escasa porque el poder de los musulmanes era muy débil y tenían relaciones de paz con los cristianos.
Este comercio creó dos grandes rutas comerciales
-          La del Mediterráneo: traían de la India productos como perfumes, sedas, especias, porcelanas. Los principales puertos eran Venecia y Barcelona.
-          La del Atlántico y del mar Báltico: se intercambiaban lanas castellanas, vinos franceses, ámbar del báltico. Había numerosos puertos, como Santander, Lübeck, Brujas. Los comerciantes estaban agrupados en una asociación, la Hansa.
Este comercio creó dos importantes centros comerciales que crearon importantes ciudades en torno a ellos, con ricos burgueses muy influyentes. Un centro se encontraba en el norte de Italia (ciudades de Milán, Florencia y Venecia) y otro en Flandes (ciudades de Brujas, Amberes y Gante).
Este comercio trajo grandes ventajas, pero también algunos inconvenientes. Así, al aumentar los transportes se extendió rápidamente la epidemia de peste negra, que llegó a Venecia por los barcos que venían de la zona de Asia. La peste hizo que la población descendiera en el siglo XIV, pero poco tiempo después volvió a recuperarse.

1.5. El aumento del poder de las monarquías

A partir del siglo XII los reyes fueron poco a poco aumentando su poder y quitándoselo a señores feudales. Gracias a que se desarrollaba la agricultura, el comercio y aumentaba la población, los reyes podían recaudar más impuestos. Gracias a la circulación del dinero, era cada vez más normal que los reyes recibieran sus impuestos mediante dinero y no en especie.
Con el dinero de los impuestos los reyes pudieron destinarlo a pagar a funcionarios y a mercenarios (miembros del ejército que luchaba a cambio de un sueldo). Por esto, los reyes fueron cada vez pidiendo menos ayuda militar a los señores feudales y, al ver que no les eran de utilidad, intentaron quitarles los feudos. Los burgueses de las ciudades, que deseaban aumentar su libertad, ayudaron a los reyes en su lucha contra los señores feudales. A cambio, el rey daba cartas de fuero a las ciudades con las que las hacía libres de los señores feudales.
Sin embargo, el poder del rey era muy débil en este periodo, por lo que para las decisiones importantes el rey tenía que convocar a Cortes. Las cortes eran unas reuniones a las que asistían los principales señores feudales, los miembros más importantes del clero secular, y unos representantes de las ciudades. En las Cortes los asistentes votaban y aprobaban algunas de las decisiones del rey, especialmente aquellas que resultaban extraordinarias, como querer poner un impuesto nuevo. En algunos reinos las cortes tuvieron tanto poder que llegaron a dejar al rey casi sin capacidad para gobernar con libertad.

1.6. La Crisis del siglo XIV

Durante el siglo XIV se produjo una importante crisis que afectó a la economía, a la política y a la sociedad. Las causas de esta crisis son:
-          Clima desfavorable, debido al frío constante y a lluvias abundantes, lo que llevó a pudrir los alimentos, a no poder ir cultivar el campo.
-          Las frecuentes guerras entre los reyes y los señores feudales. Destaca la Guerra Civil Castellana (1366-1369) que enfrentó al rey Pedro I “El Cruel” contra su hermanastro Enrique de Trastámara (que apoyaba a los señores feudales).
-          La rápida expansión de la Peste Negra gracias al desarrollo del comercio marítimo de la etapa anterior. La Peste Negra se originó en 1348 en las costas del Mar Negro y se extendió rápidamente por las rutas comerciales.
Esta crisis provocó que disminuyese la población, debido a muertes por hambre, guerra, o enfermedad, lo que llevó a dos situaciones distintas:
-          En el campo muchas tierras quedaron abandonadas. Los señores feudales empezaron a recaudar menos impuestos, por lo que endurecieron las condiciones en sus feudos. Debido a esto, los campesinos de los feudos se rebelaron y organizaron importantes revueltas.
-          En las ciudades, donde la gente vivía amontonada, la mortalidad por la peste fue mayor. Debido a la peste y la crisis, aumentó la miseria; por lo que se extendieron las revueltas, que fueron contra las minorías religiosas, como los judíos. En 1391 se produjeron en España unos importantes pogromos (revueltas contra judíos), donde se saquearon los barrios sefardíes, pues pensaban que la Peste Negra era un castigo de Dios.

2.1. La conquista de los reinos cristianos

Los reinos cristianos fueron conquistando los territorios ocupados por los musulmanes. Lo realizaron en distintas etapas. Conforme iban conquistando las tierras ocupadas, los reyes y los señores se encargaban de la repoblación (poblarlas de gente y recibir rentas a cambio).

2.1.1. Conquista del río Duero (722- 1085)

La conquista del norte del Duero fue fácil, porque en esta zona vivían muy pocos musulmanes, y los que había eran bereberes, que estaban muy descontentos con el califa de Córdoba. A esta zona llegaban muchos pobladores andalusíes que terminaron descontentos con el califa, como los campesinos mozárabes.
Cuando aparecieron los reinos de Taifas, en 1031 los reyes cristianos se animaron a realizar conquistas al sur del Duero, donde había algunas ciudades importantes, como Segovia y Toledo. También se avanzó un poco en el Valle del Ebro, donde había más musulmanes, y se conquistó Zaragoza. La conquista de Toledo en 1085 por Alfonso VI de Castilla se celebró por todo lo alto, porque se había recuperado la antigua capital de los Visigodos.

2.1.2. Conquista de La Mancha y del Sur del Ebro (1085-1212)

En La Mancha y en el sur del Ebro eran unas zonas desérticas y pobladas por unos cuantos bereberes. Por eso, cuando se conquistó Toledo, el rey Taifa de Sevilla vio muy cerca el peligro y pidió ayuda a los Almorávides, que eran grupos muy disciplinados, mitad guerreros mitad monjes musulmanes. Nada más llegar, los almorávides vencieron a los cristianos en la batalla de Zalaca (1086). Los reinos cristianos tuvieron que parar sus conquistas y pidieron ayuda a las Órdenes Militares. Las Órdenes Militares eran también grupos disciplinados, mitad guerreros y mitad monjes cristianos. Los reyes prometieron a estas órdenes que les darían por feudo las tierras que conquistasen en La Mancha.
La Orden de Calatrava hizo grandes conquistas en la zona de Ciudad Real. Pero los Almohades consiguieron una gran victoria en la Batalla de Alarcos (1085). Para recuperar el territorio, los reyes cristianos y las Órdenes militares agruparon un gran ejército que luchó contra los Almohades en las Navas de Tolosa (1212), que fue la gran victoria Cristiana.

2.1.3. Conquista del Valle del Guadalquivir y el Levante (1212-1288)

Con la victoria de las Navas de Tolosa (1212) el poder musulmán se derrumbó. Los reyes cristianos hicieron grandes conquistas. Jaime I “el Conquistador”, rey de Aragón conquistó Valencia y las Baleares. Fernando III “el Santo”, rey de Castilla, conquistó Sevilla, y Alfonso X “el Sabio”, rey de Castilla, conquistó Murcia. El reino taifa de Granada no se conquistó porque se hizo vasallo del rey de Castilla y colaboró en las conquistas. Algunas de las tierras que conquistaron los reyes cristianos se dieron en feudo como premio a los que habían participado en las batallas; otras, al ser ciudades importantes, las dejaban libres y en ellas vivían los musulmanes y judíos que querían seguir viviendo en el mismo lugar.

2.1.4. La Repoblación

La repoblación era la ocupación y la estructuración de la propiedad de las tierras conquistadas por los cristianos para que dejaran de pagar rentas y tributos a los musulmanes y comenzaran a tributar a los cristianos. En cada etapa de la reconquista predominó un tipo distinto de repoblación:
- Repoblación por presura (zona norte del Duero, SS. VIII-XI). Era una forma de repoblación de la Alta Edad Media que consistía en que aquella persona que cultivaba una tierra deshabitada se convertía en su dueño. Igualmente, si la cogían libremente los nobles y los monasterios para fundar feudos, los reyes se lo permitían. Este tipo de repoblación se debía a que en este periodo los reinos cristianos eran muy pequeños y tenían muy poco poder, y las tierras ocupadas del norte del Duero eran zonas casi desérticas de gente.
- Repoblación concejil o de ciudades (zona sur del Duero, norte del Tajo y valle del Ebro, SS. XI-XII). Consistía en repartir el territorio entre las ciudades que existían en aquellos lugares. Para ello se creaban alfoces en torno a ellas, y después se entregaban fueros para que la gente fuera a poblar estas ciudades y sus aldeas dependientes. Esta repoblación se debía al desarrollo que experimentaban las ciudades en el siglo XII y a la aparición de numerosas ciudades y villas al sur del Duero y en el valle del Ebro (Zaragoza, Teruel, Ávila, Toledo, Segovia, Medinaceli, Soria, Atienza, Sigüenza, Brihuega…).
- Repoblación de Órdenes Militares (zona del valle del Guadiana, La Mancha, SS. XII-XIII): Consistió en la entrega de extensísimos territorios como “feudos” a las Órdenes Militares. Al ser tan extensos, estas órdenes repartieron estos territorios en unos “feudos” más pequeños: las encomiendas, cuyos señores, los comendadores, juraban fidelidad al maestre de la orden militar. Al principio se entregaron territorios a los caballeros templarios, pero después se los quitaron y fueron entregados a las órdenes militares hispánicas: Calatrava, Santiago y Alcántara. Este tipo de repoblación se debía a que la zona de la Mancha estaba despoblada y los reyes buscaron la ayuda de las Ordenes Militares para defender estos “desiertos” de los almorávides y los almohades.
- Repoblación por Repartimientos (Andalucía, Valencia y Murcia, SS. XIII-XV): Las zonas que no estaban ocupadas por grandes ciudades, los reyes entregaban territorios a los participantes en las batallas como forma de pago por la colaboración en las conquistas realizadas. Esto se debía a que este territorio se conquistó de manera rápida y con un sistema de guerra más moderna, usando mercenarios, que luchaban a cambio de un premio o de una paga. Los beneficiarios de los repartimientos fueron de todo tipo: nobles, obispos, órdenes militares, etc.

2.1.5. La Crisis del siglo XIV y el ascenso de la dinastía Trastámara

Durante el siglo XIV y buena parte del siglo XV se paralizaron los deseos de conquistar el reino musulmán que quedaba en la Península Ibérica: Granada. Esto se debió a que se produjo la crisis del siglo XIV y a que, por culpa de ésta, aparecieron numerosas guerras y revueltas dentro de los reinos. Las guerras eran entre los señores y los reyes, y las revueltas entre los campesinos contra los señores.
Entre 1366 y 1369 se produjo una importante guerra en Castilla: La Guerra Civil Castellana. El rey Pedro I quiso acabar con el poder de los nobles y de los señores ayudándose de los burgueses de las ciudades. Los nobles, enfurecidos, proclamaron rey a Enrique II de Trastámara, que era hermanastro de Pedro I. La guerra terminó durante la Batalla de Montiel, donde los dos hermanos lucharon cuerpo a cuerpo y Enrique le mató. Con ello se inició la dinastía Trastámara en Castilla. Enrique II se le conoce como “el de las Mercedes” por todas las riquezas y privilegios que concedió a la nobleza.
En la Corona de Aragón, en 1410 murió el rey Martín I “El humano”, sin dejar descendencia. Entonces, los representantes de cada reino se reunieron en la ciudad de Caspe (Zaragoza). Allí se firmó el Compromiso de Caspe (1412) donde se acordó que los nuevos reyes fueran los de la dinastía reinante de Castilla, los Trastámara. El primer rey de esta dinastía fue Fernando I “de Antequera”.
De este modo, durante el siglo XV en Castilla y Aragón reinó la misma dinastía, los Trastámara. Ambas coronas terminarían por unirse a finalizar el siglo, con el matrimonio de dos primos: Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (“los Reyes Católicos”).

2.2. Las Coronas de Aragón y Castilla. Economía y Gobierno

Los dos reinos cristianos más poderosos de la Península Ibérica fueron las Coronas de Castilla y la de Aragón.

2.2.1. Corona de Castilla

Este reino surgió de la unión de Castilla y León. Dominó casi toda la Península Ibérica, pero de ella se separó Portugal, que había sido un condado del Reino de León. El conde Alfonso Enriquez rompió su vasallaje con el rey de León y decidió nombrarse rey de Portugal.
-          Gobierno: El rey de Castilla tenía un gran poder. Las Cortes solo tenían poder para decidir si aprobaba o negaba un nuevo impuesto.
-          Economía: La actividad económica más importante en Castilla fue la de la lana. Debido a la crisis del siglo XIV muchos campos de cultivo quedaron abandonados, por lo que fueron destinados a la ganadería. Los reyes ayudaron a los pastores de ovejas de raza merina, que daban una lana de gran calidad. Los reyes crearon el Honrado Concejo de La Mesta, que era una agrupación de ganaderos que tenían muchos privilegios, como no tener que pagar impuestos cuando pasasen con sus ovejas por las distintas tierras del reino. La lana llegaba así más barata a los artesanos de ciudades como Cuenca o Segovia y la ropa vendía a buen precio en las ferias de ciudades como Medina del Campo. Los perjudicados eran los señores feudales, que tenían que dejar pasar las ovejas por sus tierras y dejar unas tierras sin cultivar sin cobrar nada por ello.

2.2.2. Corona de Aragón

Este reino surgió de la unión de Aragón y el Condado de Barcelona, que, como sabemos, tenía bajo vasallaje a todos los condes de Cataluña. Esta corona dominó la costa mediterránea de la Península y se expandió por el mar Mediterráneo conquistando Cerdeña, Sicilia y Nápoles.
-          Gobierno: El rey de la Corona de Aragón no tenía tanto poder como el de Castilla. En Cataluña cada condado tenía sus propias leyes y el rey de Aragón tenía que respetarlas.
-          Economía: La actividad económica de la Corona de Aragón fue el comercio por el Mar Mediterráneo. Para mejorar el comercio los reyes aragoneses favorecieron la creación de Consulados del Mar, que eran una agrupación de comerciantes que tenían muchos privilegios. El principal era que contaban con unos jueces propios, los cónsules del mar, que juzgaban los problemas que ocurría en el mar o en las lejanas ciudades donde comerciaban.


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